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Volkswagen ID.4

José A. Prados

25 abril 2021

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El segundo modelo eléctrico de la familia ID ya está a la venta desde 35.875€ con dos tipos de batería y una conducción que convence.

El segundo miembro de la familia ID de Volkswagen acaba de llegar al mercado y ya ha ganado su primer reconocimiento a nivel mundial, el World Car of the Year 2021. En el mes de febrero ya ofrecíamos a nuestros lectores bastante información sobre el Volkswagen ID.4 que pudimos ver en una presentación estática, y ahora, con una prueba dinámica bastante intensa, ya tenemos las primeras impresiones de conducción de un coche que está llamado a revolucionar la movilidad eléctrica.
 
Tras la comercialización del Volkswagen ID.3 en formato compacto, la firma alemana asalta ahora el segmento de los SUV con un vehículo de 4,58 metros de longitud, 1,85 de ancho y 1,64 de altura, que tiene una distancia entre ejes de 2.77 metros y un maletero con capacidad de 543 litros, ampliables hasta 1.575 al abatir por completo la segunda fila de asientos. Ya está a la venta con dos tipos de batería (52 y 77 kWh) que proporciona una autonomía de hasta 522 kilómetros un precio de partida de 35.875 euros en la versión Pure de 149 CV y batería de 52 kWh, con posibilidad de acogerse a las ayudas del Plan Moves (7.000 euros), un descuento promocional de 1.200 euros y otros 2.200 euros si se financia, en total unos 10.400 euros de descuento con los que el precio es realmente interesante.
 
En Volkswagen nos venden el ID.4 como un SUV, que por proporciones entra en la definición, dejando claro que su uso está enfocado al ámbito urbano y viajes por carretera, porque ni tiene altura libre suficiente para moverse fuera del asfalto, ni tampoco un sistema de tracción total que evite quedarse atascado en superficies deslizantes. Y también dicen que es 100% Volkswagen, algo que podemos ratificar tras hacer los primeros kilómetros con un coche que tiene un buen chasis –en este caso la plataforma MEB para los modelos electrificados del grupo Volkswagen-.
 
Lo que está claro es que se trata de un modelo 100% eléctrico, el segundo tras el ID.3 que ya lleva unos meses a la venta, basado en un esquema de un motor eléctrico en el eje trasero de 149, 170 o 204 CV, más un conjunto de baterías de iones de litio de 52 o 77 kWh situadas en la parte inferior del chasis, estableciendo una equilibrada distribución del peso que favorece el comportamiento dinámico y con un centro de gravedad bastante bajo. El modelo de acceso a la gama supera ligeramente las dos toneladas de peso, y el resto de versiones van añadiendo peso con el equipamiento y las baterías, hasta casi las 2,2 toneladas. Lógicamente, este dato influye en el comportamiento dinámico del ID.4 y en el consumo de energía, aspectos en los que el coche se muestra altamente eficiente.
 
Se trata de un modelo de fabricación global que se monta en diferentes plantas del grupo Volkswagen distribuidas por todo el planeta. Forma parte de un ambicioso proyecto de electrificación en el que el grupo Volkswagen invertirá más de 46.000 millones de euros destinados a movilidad sostenible y digitalización, de los cuales corresponden a Volkswagen como marca 16.000 millones de euros. El objetivo es que en 2025 el 30% de las ventas de la marca sean 100% eléctricas, pasando esa cifra en 2030 al 70% y llegando al 100% de electrificación en 2050.
 
En esta primera etapa, el ID.4 tendrá un papel muy importante. Llega a un segmento, el de los SUV eléctricos, en el que ahora mismo no tiene muchos competidores, tan solo el Ford Mustang Mach-E, que es algo más grande, y pronto tendrá un competidor directo en el propio grupo, el Skoda Enyaq iV, a los que se sumarán el Nissan Ariya en unos meses y el Tesla Model Y a finales de año, aunque también podemos incluir entre los rivales del Kia EV6, también en formato crossover y alto mayor en tamaño.
 
A nivel estético se identifica a simple vista como un miembro de la familia ID en el que destaca la parrilla frontal cerrada –no precisa refrigeración al no llevar motor térmico-, proporciones robustas, apariencia futurista, unas líneas bastante aerodinámicas y una firma luminosa que une los dos grupos ópticos delanteros, además de llantas de gran tamaño –entre 18 y 21 pulgadas-, un techo con ligera caída hasta la zaga rematado por un discreto alerón y pilotos traseros con formas tridimensionales, además de una línea de color rojo que los une por encima del logo de Volkswagen en el centro del portón.
 
La amplitud de espacio es la nota dominante en un interior muy tecnológico que puede acoger a cinco ocupantes al contar con un suelo plano por la ausencia de túnel central para la transmisión. Las líneas sencillas del salpicadero dan protagonismo a las dos pantallas, una detrás del volante con la información básica para la conducción –velocidad, estado de la batería y las indicaciones del navegador-, mientras que el resto se concentra en la del centro del salpicadero de 12 pulgadas, desde donde se manejan el sistema de audio, navegación, teléfono y diversos ajustes. Algunas funciones pueden realizarse mediante el control de voz con el comando ‘Hola, ID’, que con frases cotidianas como ‘tengo frío’ permite regular la temperatura del habitáculo, y mediante el innovador sistema ID. Light –una banda de luz debajo de la línea del parabrisas- el conductor recibe información adicional de forma intuitiva. Esto se complementa con el Head-up Display con realidad aumentada, que añade información proyectada en el parabrisas –flechas para giros, por ejemplo-.
 
El cambio de marchas va situado detrás del volante, con una piña en la que seleccionamos la posición (D para circular, N como punto muerto y R para la marcha atrás), más una posición B que aumenta la retención y utiliza la energía para recargar las baterías, y la P con un pulsador en el extremo que acciona el freno de estacionamiento. Durante la conducción se puede activar con un pequeño giro de la palanca la posición B, que evita en numerosas ocasiones tener que frenar, ampliando también la autonomía. Al principio resulta un tanto extraño, pero con el paso de los kilómetros es fácil habituarse.
 
Los cuatro modos de conducción –Eco, Sport, Comfort e Individual- se adaptan a las distintas circunstancias y cambia de forma instantánea el comportamiento del coche, pasando de un relajado y silencioso SUV a un modelo deportivo con tan solo pulsar un botón. Eso sí, la batería se comporta de igual modo, bajando considerablemente la autonomía si realizamos una conducción más viva.
 
La unidad probada era una de las más completas de la gama, el acabado 1st Edition con el motor de 204 CV (150 kW) y batería de 77 kWh, que tiene un precio de partida de 45.485 euros. Viene muy bien equipada y seguramente no será la versión más demandada porque el precio es bastante elevado, pero se trata de una edición de lanzamiento que compensa por la cantidad de elementos de confort y seguridad que lleva. El consumo medio homologado para este modelo en ciclo WLTP es de 18 kWh, que con la batería de 77 kW implicaría una autonomía de unos 420 kilómetros. Es una cifra bastante real que se puede conseguir, sobre todo circulando en entorno urbano, que es donde resulta realmente efectivo. Durante nuestra prueba, de unas dos horas de duración por carreteras de la sierra madrileña, algunas con muchas curvas y un trazado exigente, ha sido de 19 kWh.
 
La velocidad máxima está limitada a 160 kilómetros por hora al ser un vehículo que no está enfocado a la deportividad sino a la eficiencia. Acelera de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos, y lo hace de forma contundente, con una inmediata respuesta al acelerador. Las sensaciones al volante no son muy diferentes a conducir un Volkswagen Tiguan, por poner un ejemplo similar en la gama del fabricante alemán. Incluso tiene más aplomo por tener el centro de gravedad más bajo, y únicamente hay que tener cuidado a la hora de afrontar curvas por la inercia que implica un peso de dos toneladas largas.
 
Por lo demás, es silencioso y de tacto muy agradable en todos los sentidos. El manejo del sistema de entretenimiento, una vez conocidos los mandos, es fácil e intuitivo, y con los comandos de voz se evita tocar muchas veces la pantalla, prestando más atención a lo que sucede en la carretera. La seguridad es otro aspecto destacado, incluyendo los sistemas más avanzados que ha desarrollado la marca, con ayudas a la conducción autónoma nivel 2. También existe la posibilidad de realizar actualizaciones de software de forma remota, sin necesidad de pasar por el concesionario.
 
A la hora de recargar las baterías, en los modelos equipados con la de 77 kWh se puede utilizar un cargador rápido de hasta 125 kWh, que en 30 minutos proporciona una autonomía para seguir conduciendo durante 320 kilómetros. Pero lo ideal es realizar la carga en el domicilio durante las noches, por ser más barato y cómodo.
 
José A. Prados – www.vidapremium.com
 
 
VOLKSWAGEN ID.4 PRECIO (€) POTENCIA BATERIA
ID.4 PURE  35.875 149 CV 52 kWh
ID.4 PURE PERFORMANCE 38.085 170 CV 52 kWh
ID.4 CITY 40.935 170 CV 52 kWh
ID.4 PRO PERFORMANCE 43.595 204 CV 77 kWh
ID.4 STYLE 45.315 170 CV 52 kWh
ID.4 1ST 45.485 204 CV 77 kWh
ID.4 LIFE 45.785 204 CV 77 kWh
ID.4 BUSINESS 49.775 204 CV 77 kWh
ID.4 1ST MAX 55.145 204 CV 77 kWh
ID.4 MAX 58.925 204 CV 77 kWh
ID.4 GTX N.D. 300 CV 77 kWh


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