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Zenith El Primero 50 aniversario

José A. Prados

2 marzo 2019

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En este cofre para coleccionistas en edición limitada de 50 unidades se reúnen tres cronógrafos con el emblemático contador tricolor.

Medio siglo de relación con la precisión suiza y un nombre para la historia, el movimiento cronógrafo El Primero. Fue el 10 de enero de 1969 cuando Zenith presentó por primera vez su hoy famoso cronógrafo, todo un hito en el universo de la alta frecuencia, que a lo largo de cinco décadas se ha caracterizado por los numerosos avances técnicos y estéticos. Y en su 50 aniversario, la manufactura suiza lo celebra con un cofre compuesto por tres cronógrafos con los emblemáticos contadores tricolores: una reedición fiel al primer modelo El Primero de 1969; un Chronomaster El Primero con movimiento optimizado; y un Defy El Primero 21 que mide la centésima de segundo.
 
Esta trilogía tan especial es una edición limitada de tan solo 50 unidades para coleccionistas y amantes de la precisión suiza con un precio de 50.000 francos suizos, un estuche tecnológico en el que se unen pasado, presente y futuro, tres relojes que representan un viaje en el tiempo a través del primer cronógrafo automático integrado y el movimiento más preciso del mundo. Vintage, clásico o moderno, más una cuarta almohadilla vacía, lista para acoger la próxima realización de Zenith en el universo de la alta frecuencia, capaz de medir 1/1000ª de segundo.
 
El nacimiento de El Primero fue un gran avance en cuanto a precisión. El primer cronógrafo automático de la historia tenía una serie de atributos innovadores, como una cadencia de 36.000 alternancias por hora, construcción integrada por rueda de pilares, rotor central, sobre rodamiento de bolas y autonomía de más de 50 horas, convirtiéndolo en el más preciso del mundo al ser capaz de medir tiempos cortos a la décima de segundo. Además, definió nuevos códigos visuales mediante una gama de colores en contraste con la esfera que reforzaban la legibilidad de los contadores: gris claro para los segundos, azul para los minutos y antracita para las horas.
 
Una de las novedades de este cofre es que en su primer compartimiento incluye una réplica perfecta del cronógrafo Zenith El Primero de 1969, una primicia histórica realizada en una caja de 38 milímetros de diámetro en acero, cristal abombado con efecto lupa, contadores tricolores, escala taquimétrica, tipografía, forma de las agujas e índices, correa de piel y todos los códigos originales, incluso las asas y los pulsadores tipo ‘seta’. Para su fiel reproducción, los ingenieros y constructores de Zenith han realizado un completo escaneado con láser para restituir cada uno de los componentes.
 
El segundo reloj que contiene esta caja es un descendiente directo de El Primero, el Chronomaster de Zenith, un diseño icónico con mecánica de alta frecuencia equipado con un movimiento El Primero 3600 de nueva generación que logra la proeza de medir con precisión la décima de segundo sobre 100 graduaciones en la esfera, reserva de marcha de 60 horas, caja de acero de 42 milímetros coronada por un bisel de cerámica negra graduado y correa de caucho con pespuntes en contraste.
 
Y la tercera pieza de la trilogía es el cronógrafo Defy El Primero 21 con su imponente caja de 44 milímetros en titanio y un movimiento revolucionario capaz de oscilar a una frecuencia de 360.000 alternancias a la hora (50 Hz), es decir, diez veces más que su antecesor, indicando la centésima de segundo sobre un realce graduado de 1 a 100, de modo que la aguja da una vuelta completa a la esfera en un segundo. Su esfera esqueletada reviste por primera vez tres contadores rellenos con los colores originales y lleva una correa de caucho recubierta de piel de aligátor negra.
 
Además de contener los tres relojes, el cofre con matices grises y notas de piel es un banco de trabajo relojero en miniatura, con mecanismo de reloj sobre soporte, sistema de iluminación orientable, lupa y destornillador. En la parte inferior, en un cajón con llave, se guardan los tres cronógrafos, y también contiene un auténtico molde del puente de rueda de embrague del cronógrafo, una invitación a los compradores para que visiten las instalaciones de la manufactura en Le Locle y estampar manualmente dos puentes, uno de los cuales volverá al comprador en su cofre, mientras que el otro, grabado con su nombre, se colocará en el granero de Charles Vermot, un relojero que en plena crisis del cuarzo a comienzos de los años 70, salvó de la destrucción los elementos esenciales para la producción de el calibre El Primero, conservándolos en secreto en este mismo granero y permitiendo su renacimiento en 1984. Más información en www.zenith-watches.com
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