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Peugeot Rifter BlueHDi 130 CV

Miguel Quintana

16 diciembre 2019

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Para quien el espacio y la comodidad son primordiales, el Rifter, con su eficaz motor turbodiésel de 130 CV, es su vehículo ideal.

La furgoneta compacta de Peugeot tiene dos variantes bien diferenciadas: Partner (comercial) y Rifter (para uso particular). Centrándonos en esta última, se trata de la evolución natural de los antes omnipresentes monovolumen. Exhibe formas de furgoneta pero está lejos de serlo, pues más bien se trata de un turismo muy habitable dotado con los avances tecnológicos más recientes.
 
Su objetivo son los clientes que ven la practicidad como su principal motivo de compra. Se ofrece en dos diferentes longitudes de carrocería: Standard (4,40 metros) y Larga (4,75 metros), ambas con siete asientos individuales opcionales (450 €), formas interiores muy cuadradas, que permiten mucho espacio para los ocupantes, y buen espacio para el equipaje, como en el caso de la versión Standard que probamos aquí, alcanzando los 597 litros de capacidad.
 
El espacio no es todo, también es importante la facilidad de acceso y el Rifter lo borda con las dos puertas laterales correderas y el gran portón trasero, con luneta abatible por separado.   
 
Peugeot ha concebido el Rifter como un cómodo turismo, aunque con una postura de conducción más alta, y el ya habitual ‘i-Cockpit’ de los modernos modelos de la marca del león, con su pequeño volante situado en un plano inferior y la instrumentación que ha de mirarse por encima. Si esta disposición le resulta extraña, después de unos kilómetros coincidirá con nosotros en que es cómoda y relajada para el conductor.
 
Aunque el habitáculo carece de plásticos acolchados, aporta una imagen agradable con sensación de robustez y algunos elementos prácticos como un cargador de móvil por inducción o el acceso y arranque sin llave, además de numerosos huecos portaobjetos como la enorme consola central, entre los pasajeros delanteros, que esconde un profundo cofre, la bandeja extendida sobre las plazas delanteras, compartimentos bajo los asientos y en el interior de las puertas. Bajo el techo panorámico opcional (800 € con cortinilla eléctrica), se encuentra un carril central con luz ambiental.
 
Una prominente pantalla táctil de 8,0 pulgadas, situada en centro del salpicadero, controla el navegador 3D conectado a TomTom, equipo de sonido, ordenador de a bordo, conectividad con todos los móviles, climatizador… con el inconveniente de tener que pasar por menús para poder variar la temperatura interior, por ejemplo. 
 
También cuenta con los habituales asistentes a la conducción de todos los turismos modernos, como control de velocidad de crucero, asistente de mantenimiento de carril, detector de ángulo muerto, frenada de emergencia automática o un interesante asistente de aparcamiento semiautónomo.
 
Dinámicamente, hay que aceptar que la suspensión es blanda, con un notable balanceo en las curvas que, en todo caso, no resulta preocupante y sí predecible y fácil de controlar. Obedece a una puesta a punto lógica para un coche mitad turismo, mitad furgoneta, dotado, en el caso de la versión GT-Line probada, de una buena cantidad de material aislante, que permite rodar muchos kilómetros sin cansancio, con gran silencio de marcha.
 
El propulsor 1.5 turbodiésel de 130 CV, de última generación, es la mecánica más potente de la gama, suficiente para mover fácilmente los 1.500 kilos de peso del coche. Con el excelente cambio automático EAT8 de doble embrague y ocho velocidades (550 €), nos parece la elección más equilibrada dada la notable capacidad de carga del modelo y el extra de potencia que podamos necesitar. En lugar de palanca de cambios hay una rueda en la consola central con las posiciones habituales: P, R, N y D, además de levas tras el volante para realizar los cambios en modo manual.
 
Cargado o no, este Rifter tiene una gran vocación viajera, como demuestra la comodidad con que se enfrenta a largos viajes, la reserva de potencia que saca a la luz ante cualquier adelantamiento y el contenido consumo medio, de 6,5 litros cada cien kilómetros a ritmo alegre (5,8 l/100 km homologados).
En ciudad, el consumo no es alto gracias al sistema ‘Stop & Start’, que detiene y arranca el motor en los semáforos, un sistema desarrollado por el grupo PSA que está entre los de mejor funcionamiento entre todos los del mercado.
 
Sin olvidar el práctico sistema ‘Grip Control’ opcional (370 €) diseñado para sustituir la complejidad de la tracción 4x4. Se trata de un sencillo y económico sistema capaz de sacarnos de un posible atasco en el barro, nieve o arena, activable mediante una rueda en la consola central con cinco posiciones: Estándar, Nieve, Barro, Arena y ESP Off, con la que se conectan unos programas que actúan sobre la electrónica del vehículo y permiten dar más par motriz a la rueda que tiene adherencia sobre el terreno. Equipado con neumáticos Michelin M+S (370 €) monta además un sistema de control de descensos HADC (Hill Assist Descent Control) para bajadas pronunciadas, que aplica los frenos sin intervención del conductor. 
 
Práctico y sin renunciar a nada, el nuevo Rifter se presenta con cuatro acabados, Acess, Active, Allure y GT-Line, dos longitudes de carrocería (Standard y Larga), dos mecánicas diesel BlueHDI (100 y 130 CV) y dos de gasolina (Puretech 110 y 130 CV), con precios entre 23.850 y 31.800 € antes de descuentos.
 
FICHA TÉCNICA
Peugeot Rifter 1.5 BlueHDI 130 CV EAT8 GT-Line
DIMENSIONES
Longitud: 4.403 milímetros
Anchura: 1.848 milímetros
Altura: 1.796 milímetros
Batalla: 2.785 milímetros
Peso: 1.505 kilos
Maletero: 597 litros

MOTOR
Tipo: diesel, turboalimentado
Posición: delantero transversal
Número de cilindros: 4
Cilindrada: 1.499 cc
Potencia: 130 CV a 3.750 rpm
Par máximo: 300 Nm a 1.750 rpm
Cambio: automático EAT8 8 vel
Tracción: delantera

PRESTACIONES
Velocidad máxima: 184 km/h
Aceleración 0 a 100 km/h: N.D.
Consumo medio: 5,5 l/100 km
Emisiones CO2: 114 g/km

Precio: 31.250 €
 
J. Miguel Quintanawww.vidapremium.com
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