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Opel Grandland X 1.2 Turbo

José A. Prados

5 febrero 2019

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Un SUV de 4,47 metros muy interesante con motor de gasolina que tiene un excelente tacto, un gasto justo y buen espacio interior.

El floreciente mercado SUV ha llevado a todos los fabricantes a incluir este tipo de carrocerías en su gama si quieren ser competitivos. En Opel ya existía el Mokka X antes de que se produjera el ‘boom’ en este nuevo segmento, que ahora complementan con un modelo algo más pequeño, el Crossland X de 4,21 metros de longitud, y más recientemente el Grandland X para competir con los SUV-C, que oscilan entre los 4,50 metros de longitud y una habitabilidad razonable para viajar en familia.
 
Comparte plataforma y elementos mecánicos con otro superventas del grupo PSA, el Peugeot 3008, pero el envoltorio exterior es tan diferente que nadie aseguraría que son primos hermanos. El equipo de diseño de Opel ha creado un ‘traje’ elegante y con cierto toque ‘campero’ para un coche en el que se viaja más elevado que en una berlina y se tiene una buena visión de la carretera, tanto desde el puesto del conductor como los pasajeros de la fila trasera, algo que gusta especialmente a los niños.
 
Tiene un tamaño razonable para moverse bien en ciudad (4,47 metros de longitud) y al lograr una considerable distancia entre ejes (2,67 metros) al situar las ruedas en el borde de la carrocería dispone de un habitáculo amplio en el que las plazas delanteras son realmente cómodas y van situadas en posición elevada, y una segunda fila donde podrán viajar dos adultos de talla grande sin problemas, más una quinta plaza central en la que no sobra el espacio. En cuanto al maletero, es de los más grandes de su categoría, con un total de 514 litros hasta la bandeja, que se pueden ampliar notablemente si prescindimos de la segunda fila, alcanzando los 1.652 litros.
 
A unos buenos asientos AGR que lleva nuestra unidad añadimos un puesto de mando bien concebido, con bastante información en el cuadro de instrumentos de corte clásico –no hereda el i-cookpit que montan los modelos de Peugeot- que lleva dos relojes analógicos para el cuentavueltas y el velocímetro, más una pantalla multifunción central a color en la que aparecen los datos del ordenador de viaje, las indicaciones del navegador y los asistentes a la conducción. Desde el volante multifunción se manejan tanto los controles para el sistema de audio y teléfono manos libres como el control de crucero, que en las versiones con cambio manual es adaptativo. Los pedales con inserciones de aluminio y goma antideslizante tienen un agarre correcto y el tacto del cambio manual de seis velocidades es agradable, con recorridos cortos y precisos.
 
El Opel Grandland X está disponible con cuatro motorizaciones actualmente, dos gasolina -1.2 Turbo de 130 CV y 1.6 Turbo de 180 CV. y dos diesel (1.5 CDTI de 130 CV y 2.0 CDTI de 180 CV), con precios que parten desde 22.922 euros con los descuentos promocionales incluidos. En vista de que el mercado se ha decantado recientemente por las mecánicas de gasolina, hemos decidido probar la opción más lógica disponible en este SUV, ya que el motor 1.6 Turbo de 180 CV no tendrá mucha demanda.
 
Es un motor de tres cilindros en línea que ya se emplea en otros modelos del grupo PSA, al que Opel pertenece, así como en otros modelos de la marca como el Crossland X 1.2 que ya pasó por esta sección, y es una forma de aprovechar las sinergias, porque se trata de un propulsor bastante interesante por la buena relación prestaciones/consumo. Con una cilindrada de 1.199 cc y la ayuda de un turbo logra una potencia de 130 CV a 5.500 rpm y un mar máximo de 230 Nm a 1.750 rpm que se muestra muy suave en conducción urbana y que tiene suficiente potencia para viajar cómodamente a ritmos legales sin penalizar el consumo. El indicador de cambio de marcha que hay en el cuadro de instrumentos nos recuerda que tenemos que subir o bajar una velocidad, porque el motor es tan silencioso que apenas se percibe en el habitáculo.
 
No hay posibilidad de regular el chasis de ningún modo, pero tampoco es muy necesario en un coche con vocación familiar que lleva un tarado muy correcto de la suspensión. Tampoco hay versión con tracción total, únicamente se puede pedir con un cambio automático de 8 velocidades.
 
Si las restricciones al diesel son tan serias como anuncian los políticos para los próximos años, esta mecánica de gasolina se plantea como una buena opción de compra para un tipo de conductor medio que no sea muy exigente con las prestaciones y que su estilo de conducción no sea muy agresivo. Lo decimos porque se puede obtener una buena cifra de consumo practicando una conducción normal, sin fuertes acelerones. El fabricante ha homologado una media de 5,1 litros, que en tráfico real sube hasta los 6 litros de nuestra prueba, y algo más si circulamos por recorridos urbanos congestionados. El sistema Start&Stop funciona bastante bien, sin tirones molestos, evitando que el coche gaste mientras estamos detenidos en un semáforo. Al ser un motor de baja cilindrada, en conducción deportiva el consumo se dispara, y también si la orografía es complicada.
 
En el equipamiento de serie de la versión Ultimate (desde 27.138 euros) vienen los asientos con tapicería de tela (AGR para el conductor), calefactados en las plazas delanteras y traseras, volante calefactado, asistente de aparcamiento con cámara de visión trasera, detector de ángulo muerto, freno de estacionamiento eléctrico, asistente de arranque en pendiente, programa electrónico de estabilidad ESP Plus, control de crucero adaptativo, detector de señales de tráfico, volante multifunción regulable en altura y profundidad, pedales deportivos, apertura del maletero con sensor de movimiento, climatizador digital bizona, luces diurnas LED, techo bitono y faros adaptativos inteligentes AFL Full LED.
 
No hay muchos opcionales para elegir porque está bastante bien equipado, tan solo la pintura metalizada (550 euros), tapicería cuero (1.700 euros), llantas aleación 18” (300 euros), control de tracción (300 euros), conexión Wi-Fi OnStar (800 euros), gancho de remolque desmontable (825 euros), raíles del techo cromados (400 euros), techo solar panorámico (700 euros) y sistema de sonido Denon de alta fidelidad con 8 altavoces y subwoofer (880 euros).
 
FICHA TÉCNICA
Opel Granland Ultimate 1.2 Turbo 130 CV
DIMENSIONES
Longitud: 4.477 metros
Anchura: 1.856 metros
Altura: 1.609 metros
Batalla: 2.675 metros
Maletero: 514/1.652 litros
Depósito combustible: 53 litros


MOTOR
Combustible: gasolina
Posición: delantero transversal
Cilindrada: 1.199 cc
Cilindros: 3 en línea
Potencia: 130 CV a 5.500 rpm
Par máximo: 230 Nm a 1.750 rpm
Cambio: manual 6 velocidades
Tracción: delantera


PRESTACIONES
Velocidad máxima: 188 km/h
Aceleración 0 a 100 km/h: 10,1 segundos
Consumo medio: 5,1 l/100 km
Emisiones CO2: 117 g/km
PRECIO: desde 27.138 euros
 
José A. Pradoswww.vidapremium.com
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