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Omega y el Apollo 13

José A. Prados

13 abril 2020

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Los cronógrafos Speedmaster de los astronautas fueron vitales para que la nave pudiera regresar a la Tierra y amerizar en el Pacífico.

Acaban de cumplirse los 50 años de una fecha que quedó marcada en la historia de la carrera espacial, porque el 11 de abril de 1970 despegaba la misión Apollo 13 con una tripulación compuesta por James Lovell, Jack Swingert y Fred Haise, que en sus muñecas llevaban un Omega Speedmaster Professional como parte del equipo oficial de la NASA, lo mismo que había sucedido con todas las misiones espaciales desde 1965.
 
La misión Apollo 13 tuvo bastantes dificultades, pero el momento más crítico se vivió dos días después del lanzamiento por la explosión de un tanque de oxígeno a bordo que paralizó el Módulo de Servicio, obligando a abandonar los planes de llegar hasta la Luna. La prioridad era llevar a la tripulación de vuelta a la Tierra, con la dificultad de que los astronautas debían viajar en el Módulo Lunar, una nave que no estaba construida para que viajara tanta gente durante tanto tiempo.
 
Esta situación de emergencia obligó a activar un plan de ahorro de energía por el que se desactivó la mayor parte de la instrumentación, incluidos los cronómetros digitales, encontrándose la tripulación en una inmensa oscuridad y a temperaturas muy bajas.
 
Mientras la NASA trabajaba sin descanso para organizar el regreso de la nave, los cronógrafos de Omega tuvieron un protagonismo en esta fase tan delicada en la que no contaban con elementos de precisión para el cálculo. La trayectoria de la nave se había desviado unas 60-80 millas, por lo que el módulo corría el riesgo de entrar en la atmósfera terrestre en un ángulo incorrecto que podría provocar un rebote hacia el espacio sin posibilidad de recuperación.
 
Y para enderezar manualmente la nave se requería un consumo exacto de 14 segundos de combustible, sin lugar a errores que podrían ser fatales. Al no contar con los cronómetros digitales, Jack Swingert usó el cronógrafo Omega Speedmaster para cronometrar la combustión, mientras Lovell dirigía la nave guiándose por el horizonte de la Tierra. Más tarde James Lovell, el comandante de la misión comentó: “utilizamos el reloj Omega que Jack llevaba en su muñeca y yo tuve que controlar la nave espacial. Jack cronometró el encendido del motor, para hacer esa corrección y así poder volver a casa a salvo”.
 
La maniobra funcionó perfectamente, y el 17 de abril el Apollo 13 amerizó sin peligro en el Océano Pacífico Sur, con los relojes Omega Speedmaster cumpliendo su papel. El 7 de octubre de 1970, Omega recibió el Silver Snoopy Award de la NASA, como muestra de gratitud por sus contribuciones al éxito de las misiones de los vuelos espaciales tripulados.
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