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Museo Mercedes-Benz Aguinaga

VidaPremium

22 noviembre 2018

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Esta exposición permanente a 15 minutos de Bilbao es un glamuroso viaje que reúne 30 automóviles restaurados de 1926 a 1986.

En una sociedad basada en la movilidad, ningún invento ha generado transformaciones sociales y económicas tan amplias y radicales como las producidas por el automóvil. Y en nuestra historia más reciente, el papel que este juega en la economía, las artes, el deporte y, por supuesto, en nuestros recuerdos e ilusiones, le hace figurar con todo derecho en la historia de nuestro país.
 
Para preservar la memoria de cuánto los automóviles aportaron a nuestras vidas, Juan Aguinaga Cárdenas, representante de la tercera generación de una familia de empresarios volcada desde hace más de 60 años en el transporte y la distribución de Mercedes-Benz en España, ha transformado su histórico concesionario de Barakaldo, a solo 15 kilómetros del centro de Bilbao, en un flamante museo de automóviles de la marca de la estrella plateada de tres puntas rodeada de laureles que nació en 1926 tras la unión de Daimler y Benz.
 
Espacio de entretenimiento
El origen de este museo surge de la disponibilidad y falta de uso de un excelente espacio diáfano junto a las instalaciones del taller y la exposición del concesionario. A Juan Aguinaga, aficionado al coleccionismo, se le abría ante sus ojos y en su mente emprendedora el camino para iniciar, hace poco más de dos años, el largo recorrido hacia la consecución hoy de un auténtico espacio de entretenimiento, cultura y ocio marcado por la presencia de 30 Mercedes originales, perfectamente conservados, en excelente estado de revista para salir a las carreteras y a la espera de cuantos vehículos y otras piezas adquiridas o cedidas por coleccionistas se puedan incorporar.    
 
Pero los primeros inconvenientes de esta ruta hacia el ambicioso destino de construir un museo que abrió sus puertas en febrero de 2018, se presentaron de inmediato, al no disponer de una mínima colección inicial básica para la puesta en marcha de una exposición que debía nacer con la vocación de permanencia en un generoso y luminoso espacio de 2.000 metros cuadrados.
 
Su nacimiento, los primeros pasos de esta andadura, tuvieron un carácter exclusivamente gráfico para contar los avatares de Mercedes-Benz en fotos, carteles y gráficos hasta la esperada llegada de los primeros modelos y, especialmente del TYP 320 de 1926, la reproducción en madera del W-196R, el mítico Flecha Plateada o la réplica del triciclo Benz Patent Motorwagen, el primer vehículo de la historia diseñado para ser impulsado por un motor de combustión interna, del que tan solo se fabricaron 25 unidades entre 1886 y 1893 con un coste de 600 marcos (150 dólares de la época) alemanes, expuesto nada más entrar a la muestra y que sorprende a cualquier visitante. Según Enrique Aguirre de Cárcer, director de Comunicación de Mercedes-Benz España, “se trata de una excelente muestra donde conocer una gran parte de la historia de la marca inventora del automóvil”. Desde Mercedes-Benz España, añade “hemos querido participar de esta iniciativa con la cesión de una de las 100 réplicas que existen del triciclo que patentara Carl Benz en 1886 y que se convirtió así en el primer automóvil de la historia”.
 
Glamour y sobriedad
En el recorrido por esta particular historia de Mercedes-Benz y su evolución, las sorpresas continúan con modelos tan dispares como un descapotable que fue propiedad de Sofía Loren, las sobrias limousinas de la gama Adenauer, que llevan el nombre en honor del que fuera primer canciller de la República Federal de Alemania, la versión W107 380SL de la década de los ochenta o los míticos, futuristas y siempre bellos “alas de gaviota”, adquiridos a coleccionistas privados, o en ferias especializadas como la Techno Classica de Essen (Alemania) o la Retro M0bile de París. La mayoría de los vehículos procede de Alemania, España y Estados Unidos. Y hoy se reparten por una nave de estilo industrial que combina admirablemente vigas y tijeras de hierro con madera y cemento para proteger y cobijar auténticas e irrepetibles joyas, estrellas para la eternidad que pueden ser admiradas en toda su dimensión por las generaciones actuales y venideras como un legado irrepetible.
 
Felipe Teruelwww.vidapremium.com
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