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Mini John Cooper Works Clubman

José A. Prados

2 septiembre 2020

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Adopta los cambios estéticos de la familia Clubman y monta el motor más potente de la historia, con 306 CV y sistema de tracción total.

La segunda etapa de Mini, esta vez bajo el paraguas del Grupo BMW, no ha podido ser más fructífera. De un único modelo, el clásico de tres puertas, ha pasado a ser una familia con diferentes siluetas, múltiples motorizaciones y hasta versiones electrificadas. Y también con variantes deportivas como el protagonista de la prueba, el Mini Clubman John Cooper Works, que con sus 306 CV se convierte en el más potente de la historia de la marca, una motorización que comparte con el resto de modelos JCW.
 
En el caso del Clubman, también tenemos la carrocería más larga y práctica de la gama, con un total de 4,27 metros de longitud, que sigue siendo un modelo compacto, pero tiene espacio para que viajen cinco personas y un maletero bastante razonable de capacidad (360 litros), al que se accede por el original sistema de doble puerta, como si fuera una furgoneta. Este sistema tiene sus detractores, pero realmente es aquí donde está la gracia de un coche que desde su versión básica es original y de capricho. El único inconveniente es que el marco de las puertas resta algo de visibilidad por el retrovisor interior al conductor, un detalle que no tiene mucha importancia si ponemos en la balanza el lado práctico de este sistema de puertas.
 
Los recientes cambios que ha recibido el Mini Clubman también se extienden a su versión más deportiva, que estrena una parrilla con el marco más fino con el fondo negro y una línea roja que atraviesa horizontalmente la misma, además de faros LED –matriciales de forma opcional- y los pilotos traseros con la bandera británica, además de las tomas de aire frontales, faldones laterales de diseño exclusiva en el JCW y retrovisores en el color de la carrocería, en este caso en rojo, igual que el techo y las bandas que decoran el centro del capó delantero y los bajos de las puertas. En el capó, sobre el logo de Mini, lleva una entrada adicional de aire para refrigerar el motor, y los logos de JCW lucen en el frontal, lateral y la zaga, avisando al resto de conductores del potencial que ofrece este atleta, que calza llantas de 18 pulgadas de serie o de 19” en opción.
 
Pero vamos a centrarnos en lo que interesa de este modelo, una potente mecánica 2.0 turbo que entrega la friolera de 306 CV entre 5.000 y 6.250 rpm, con un par máximo de 450 Nm entre 1.750 y 4.500 rpm, garantizando un empuje constante desde que pisamos el acelerador. La potencia se transmite a las ruedas mediante una caja de cambios automática de ocho velocidades con convertidor de par, que resulta rápida y muy efectiva, pudiendo manejarse tanto en modo automático como secuencial a través de la palanca o desde los pulsadores que hay situados detrás del volante, de un tamaño más grueso de lo habitual y con un buen tacto, en el que se incluyen los controles del equipo de audio, teléfono y el control de crucero adaptativo.
 
Entre los avances técnicos que se han introducido en el motor 2.0 turbo para alcanzar la potencia de 306 CV que entrega destacan un turbo más grande, inyectores a 350 bares, pistones y bielas específicos, así como un nuevo sistema de refrigeración y un escape más deportivo con menor contrapresión de gases. Y para digerir esta potencia, se ha instalado un diferencial autoblocante mecánico en el eje delantero con el que mejora el paso por curva y cuenta con un eficiente sistema de tracción integral ALL4 que se encarga de repartir el par entre las ruedas con mayor adherencia en cada instante, de manera que se puede ir rápido sin que el coche pierda la trazada en ningún momento, incluso con el asfalto resbaladizo.
 
El resultado de toda esta tecnología es un motor que empuja con fuerza en cualquier circunstancia y que tiene una aceleración de un deportivo de raza, pues realiza el paso de 0 a 100 km/h en tan solo 4,9 segundos. Corre mucho y sube rápidamente de velocidad sin que apenas notemos nada, por lo que es conveniente ir atento al velocímetro si no queremos sustos. La velocidad máxima está limitada a 250 km/h por la electrónica, y es un coche que para sacarle partido en este aspecto debería probarse alguna vez en autopistas sin limitación o en circuito.
 
La conducción no resulta exigente, pues es muy dócil en sus reacciones y responde muy bien a las indicaciones del conductor, trazando siempre con precisión y permitiendo enlazar curvas y más curvas sin despeinarnos. El tarado de la suspensión en modo normal es bastante cómodo, y si vamos adoptando los modos más deportivos se vuelve algo más dura y seca, poco recomendable en carreteras bacheadas, sobre todo con pasajeros.
 
Como sucede en la mayoría de las mecánicas que montan los modelos deportivos del Grupo BMW, el motor del JCW Clubman sorprende por el gasto tan ajustado de combustible. El fabricante ha homologado 7,1 litros en esas condiciones ‘ideales’ en que se realizan estas pruebas, pero debemos decir que se trata de una cifra realista siempre que hagamos una conducción relajada (activando el modo Green) y respetando los límites de velocidad. Durante varios desplazamientos por autovía con dos personas el gasto medio no ha llegado a los 8 litros, una cifra bastante razonable que tampoco se dispara mucho si decidimos divertirnos un poco en carreteras de curvas, algo totalmente recomendable para ver las reacciones y disfrutar con el maravilloso sonido del escape.
 
Los cambios en el interior no son muy importantes respecto al resto de la gama, que sigue recurriendo a los elementos circulares por todo el habitáculo, desde el sistema de entretenimiento a los tiradores de las puertas. Los botones de la consola central se sustituyen por interruptores que resultan originales y el cuadro de instrumentos detrás del volante sigue siendo en su mayoría analógico, con una pequeña pantalla para el ordenador de viaje. Entre los detalles deportivos del JCW están los asientos, que sujetan muy bien el cuerpo, los pedales de aluminio y el tapizado interior del techo, en color antracita.
 
El precio del coche (48.100 euros) puede ser una de las limitaciones para acceder a él, pero si el presupuesto no es un problema a la hora de elegir, se trata de uno de los modelos más originales y sorprendentes de su segmento. Rivales tiene pocos por lo peculiar de su carrocería, aunque hay varios modelos compactos que superan los 300 CV como el Audi A3 Sportback, recientemente renovado o el BMW M135i. Y si esta no es tu carrocería favorita, también hay un John Cooper Works en el Mini de toda la vida, en el Cabrio y en el Countryman, el más campero de la marca.
 
Ficha técnica
Mini John Cooper Works ALL4 Clubman
Dimensiones
Longitud: 4.266 milímetros
Anchura: 1.800 milímetros
Altura: 1.441 milímetros
Batalla: 2.670 milímetros
Peso: 1.625 kg
Depósito combustible: 48 litros
Maletero: 360 / 1.250 litros
 
Motor
Tipo: gasolina, delantero transversal
Cilindros: 4 en línea
Cilindrada: 1998 cc
Potencia: 306 CV a 5000-6250 rpm
Par máximo: 450 Nm a 1750-4500 rpm
Tracción: total
Cambio: automático 8 velocidades
 
Prestaciones
Velocidad máxima: 250 km/h
Aceleración 0 a 100 km/h: 4,9 s
Consumo medio: 7,1 l/100 km
Emisiones CO2: 161 g/km
 
Precio: desde 48.100 euros
 
José A. Pradoswww.vidapremium.com
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