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Kymco e-bike Q

José A. Prados

11 junio 2018

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El motor de 250W y la batería integrada en el cuadro proporcionan asistencia para un pedaleo más cómodo en los recorridos urbanos.

La firma taiwanesa Kymco se ha convertido en uno de los mayores fabricantes de motocicletas del mundo desde su fundación en 1963 y también quiere ser un referente en movilidad sostenible en el entorno urbano. Para ello ha creado recientemente su división e-bikes dedicada a la comercialización de bicicletas eléctricas, y España es uno de los mercados pioneros con su propia división e-Movilidad, que acaba de iniciar la venta de tres modelos: Kymco B, en formato clásico de ruedas altas, Kymco Q con ruedas de 20” y cambio de 10 velocidades y Kymco Q Lite, igual pero con una única velocidad y un peso más ligero.
 
Por cortesía de Kymco España hemos tenido en nuestra redacción una Kymco Q durante una semana, a la que hemos sometido a una intensa prueba de cerca de 250 kilómetros en todo tipo de recorridos, por ciudad y carril-bici para sacar algunas conclusiones que queremos trasladar a nuestros lectores. Puede ser un buen medio de transporte para quienes vivan en la periferia y lleguen a la ciudad en transporte público, pero sobre todo para desplazamientos medios urbanos, con la ventaja de que no llegarás sudando desde el inicio de la jornada a tu puesto de trabajo.
 
La Kymco Q no es plegable como otros modelos que hay en el mercado, pero es una bici sólida, bien construida, con componentes de calidad y una tecnología muy avanzada que facilita mucho la vida en los desplazamientos urbanos. En la parte inferior del chasis lleva integrada una batería que nos ayudará en el pedaleo, con la posibilidad de elegir entre tres niveles de asistencia, además de un botón ‘turbo’ que cuando lo activamos nos proporciona la máxima asistencia para salir rápido al iniciar el pedaleo, por ejemplo en un semáforo, de manera que rápidamente alcanzamos la velocidad de crucero.
 
Estas funciones se manejan desde un pequeño ordenador de viaje que lleva en el manillar, indicándonos la velocidad instantánea, nivel de carga de la batería y parciales de los recorridos que hemos realizados, además de servir también para el bloqueo de la rueda trasera cuando pulsamos el icono del candado y de alarma si alguien intenta moverla en ausencia de este dispositivo, emitiendo un sonido molesto que alejará al posible ladrón.
 
La posición es cómoda, nada que ver con la que estoy acostumbrado en mi bicicleta de montaña, pero rápidamente me habitúo, con múltiples posibilidades de regulación de la altura de sillín y manillar para ir cómodo. Las ruedas de 20” llevan cubiertas específicas para rodar en ciudad, con un buen agarre en seco y el cambio de marchas Shimano de 10 velocidades es imprescindible en una ciudad como Madrid con muchos desniveles, algunos de ellos pronunciados, donde nos alegramos de llevar una asistencia eléctrica que no emite ningún ruido, es la más silenciosa del mercado.
 
La batería es bastante compacta y va integrada en el cuadro con un sistema que permite extraerla para cargarla en casa o en la oficina sin necesidad de subir la bicicleta completa, que pesa bastante (24 kilos, incluida la batería, que son 2,7 kilos). Está pensada para su funcionamiento incluso a bajas temperaturas, y tiene una autonomía máxima de 90 kilómetros con el modo de asistencia mínimo con una persona de unos 75 kilos. Conectando el modo de asistencia más elevado y circulando en condiciones extremas por fuertes pendientes o viento, la autonomía se reduce a 50 kilómetros, que no está nada mal.
 
Durante la prueba hemos circulado en los distintos modos para comprobar el funcionamiento de cada uno de ellos. Lo más divertido es llevar la asistencia al máximo para rodar rápido y salir el primero en los semáforos, con la ventaja de que en las subidas tienes una gran ayuda, parece como si otra persona añadiera pedaleo extra. El truco para no cansarse en las subidas es dejar que el motor acompañe al pedaleo, porque si pretendemos ir más rápido, su asistencia no llega a ser efectiva. En este modo hemos recorrido durante varias jornadas 40 kilómetros a buen ritmo sin que la batería llegara a agotarse. El día más exigente llegué a casa con una raya en el indicador de la batería y con la asistencia limitada al mínimo, porque va bajando cuando entra en ‘reserva’.
 
Ha sido una semana muy divertida en la que he podido experimentar sensaciones nuevas a los mandos de una bici que se convierte en un eficaz medio de transporte en distancias medias. Con ella he realizado algunos recorridos que hago habitualmente con mi bicicleta a un ritmo más rápido y sin sudar apenas, y otros por ciudad a los que no estoy tan acostumbrado, haciendo incluso recados por la zona para experimentar con un tipo de movilidad que cada vez se impone más en las grandes ciudades. Puedes llegar a la misma puerta de tu destino, pero el problema es dejar la bici en la calle, porque, aunque lleva integrado un sistema de bloqueo de la rueda trasera, es una bici muy atractiva para los amigos de lo ajeno, mejor añadir un método antirrobo eficaz.
 
En terreno llano se puede rodar bastante rápido (25 km/h) sin mucho esfuerzo, y cuando superamos esa velocidad, el motor ya no puede dar asistencia, siendo las piernas las encargadas de mover la bici. A partir de 35 km/h escuchamos un pitido que nos avisa de que la batería comienza a cargar, y a los 40 km/h –que se alcanzan en bajadas pronunciadas- no para de pitar, resultando algo molesto el aviso.
 
Viene con pata de cabra para dejarla aparcada en cualquier lugar y unas buenas luces LED fijas en la parte delantera y trasera con las que se puede circular sin ningún problema durante la noche, con buena visión y haciéndonos visibles para otros usuarios de la vía. La suspensión delantera y trasera se puede regular en varios niveles, absorbiendo bastante bien los numerosos baches que hay en las carreteras y haciendo los desplazamientos más cómodos. Además, frena bastante bien y la agilidad es buena a pesar del peso del conjunto.
 
Y para finalizar, hablar del precio de venta de este modelo es elevado, 2.499 euros, un capricho algo caro para moverse por la ciudad, aunque la marca ofrece un plan de financiación en 48 meses que implica una cuota mensual de 57,49 euros. No sirve de nada echar cuentas porque no sale rentable de ningún modo, tenemos que estar muy convencidos de que se va a utilizar mucho en los desplazamientos por ciudad para animarse a hacer una compra que difícilmente justificaremos, pero a cambio tendremos un vehículo nada contaminante con el que movernos rápido por la ciudad y que nos ayudará a mantenernos en forma.
 
Ficha técnica
Kymco Q
Cuadro: aluminio
Ruedas: aluminio 20”
Neumáticos: Kenda K841
Motor: Biactron trasero 250W
Sonoridad: inferior a 50 dB
Batería: Litio 360 Wh
Autonomía: 90 kilómetros
Peso batería: 2,7 kg
Tiempo recarga: 4 horas
Suspensión delantera: horquilla Spinner Grind
Recorrido: 50 mm
Suspensión trasera: amortiguador con ajuste 7 posiciones
Frenos: hidráulicos Tektro
Discos freno: 160 mm
Cambio: Shimano Deore 10 vel.
Peso con batería: 24 kg
Colores: White Lux y Black Umbra
Precio: 2.499 euros
Más información en www.kymco.es/e-bikes
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