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Jaeger-LeCoultre Reverso Enamel

José A. Prados

14 julio 2021

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Una pieza que une las tradiciones artísticas de oriente y occidente en un recorrido por las cascadas de la isla japonesa Honshu.

La cultura asiática ha tenido una gran importancia en la historia de la manufactura suiza Jaeger-LeCoultre, y muy especialmente en los 90 años de vida de su reloj más emblemático, el Reverso. Y ha sido precisamente ese intercambio de cultura entre Asia y Europa durante casi dos milenios el motivo de inspiración de una edición limitada de tan solo 10 piezas del modelo Reverso Tribute Enamel Hokusai ‘Cascada Kirifuri’, un intercambio cultural que lleva el arte japonés a la muñeca de sus afortunados propietarios.
 
Combinando la artesanía europea con el arte japonés, el reverso de la caja rinde homenaje al arte oriental con una pintura en miniatura en esmalte que reproduce fielmente una xilografía de la cascada Kirifuri, realizada por Katsushika Hokusai a principios de la década de 1830. La obra Cascada Kirifuri pertenece a un recorrido por las cascadas de las provincias, una serie compuesta por ocho xilografías que ilustran las cascadas de diferentes regiones de la principal isla de Japón, Honshu, que el artista visitó entre 1831 y 1833.
 
Este nuevo reloj, que encarna la creatividad de La Grande Maison y su visión del mundo del arte y la cultura, es un testimonio del talento y la habilidad de los artesanos que trabajan en el Atelier des Métiers Rares (oficios extraordinarios) de la Manufactura Jaeger-LeCoultre.
 
En un proceso cuidadosamente orquestado que comienza con el fondo, la decoración de este reloj planteó numerosos desafíos propios una obra de arte. El primero era reproducir una obra de 37 x 24,5 cm en una superficie de poco más de una décima parte del tamaño original, logrando plasmar todos los detalles a escala perfecta, incluido el grupo de pequeñas figuras humanas de la parte inferior de la cascada.
 
Para expresar la fuerza y la belleza del agua que cae en cascada a 100 metros por la ladera de la montaña, Hokusai empleó en Cascada Kirifuri un mayor sentido de la perspectiva y colores más atrevidos que en su obra anterior. El esmaltador no solo tenía que imitarlo a la perfección, sino también crear la ilusión de la técnica de la xilografía, que produce un efecto particular totalmente diferente al del esmaltado. Otro desafío importante era que, para conseguir los grabados multicolores, se necesitaban diversas planchas de madera, cada una con un color diferente que debía ser aplicado de forma individual, sin olvidarnos del reto de reproducir el efecto bokashi en los colores sutilmente matizados y graduados de la obra original. Para conseguir estas ilusiones, los maestros esmaltadores de Jaeger-LeCoultre tuvieron que desarrollar su propia técnica.
 
La sencillez de la esfera del Reverso Tribute, con sus índices facetados en aplique y sus agujas Dauphine, pone en valor la belleza de su decoración. Se ha elegido un motivo guilloché ondulado que evoca el movimiento del agua como respuesta artística a la pintura en miniatura del fondo. El efecto visual de las olas, ejecutado a mano con un torno centenario para el que fue necesario crear una leva especial con el fin de lograr este motivo tan particular, se ve reforzado por las capas de esmalte Grand Feu translúcido en un suave tono verde que combina a la perfección con el detalle de la pintura del lado reverso.
 
Después de varias operaciones de cocción para crear las capas de esmalte, el reto final consistía en la incorporación impoluta de los índices, para lo que era necesario realizar pequeñas perforaciones a través de la impecable superficie de esmalte, así como en la aplicación de la minutería ferrocarril.
 
Como en todo esmaltado, el proceso de cocción puede cambiar los colores de forma imprevisible, por lo que tanto para el reverso como para el anverso del reloj Reverso Tribute Enamel Hokusai fueron necesarias muchas horas de investigación y experimentación con el objetivo de conseguir que el color de la esfera coincidiera perfectamente con la pintura del reverso y que la pintura reflejara fielmente los colores originales. Además de las horas de investigación, solo el guilloché requiere casi cinco horas de trabajo y otras ocho horas para las capas de esmalte translúcido verde. Son necesarias más de 70 horas de trabajo solo para pintar la obra de arte en miniatura del fondo.
 
Ficha técnica
Caja: oro blanco
Medida: 45,5x27,4x9,73 mm
Movimiento: Calibre 822 cuerda manual
Funciones: horas y minutos
Reserva de marcha: 42 horas
Cristal: zafiro antirreflejos
Esfera: motivo guilloché y esmalte Grand Feu
Índices: aplicados en oro blanco
Agujas: Dauphine oro blanco
Fondo: pintura en miniatura en esmalte Grand Feu
Estanqueidad: hasta 30 metros
Brazalete: piel aligátor negra
Edición: limitada de 10 piezas
Precio: C.P.V.
Más información en www.jaeger-lecoultre.com
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