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Harley-Davidson Softail Deluxe 2018

VidaPremium

14 marzo 2018

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El modelo más clásico de la firma norteamericana monta el motor 107" muy elástico, de tacto agradable y un sonido que sigue enamorando.

Estamos ante el modelo de Harley-Davidson con la línea más clásica de su catálogo junto con la Road King Classic, una moto que parece sacada de una película de los 50 ó 60, un hierro que te invita a circular por la avenida principal de un pueblo de Estados Unidos en una época en la que los ‘Chevies’ rugían, las chicas vestían faldas con can can o de tubo, los chicos peinaban tupé y los viejos torcían el gesto pensando que la juventud se estaba estropeando. No tiene Harley-Davidson a la venta ahora mismo una moto que sólo con la mirada te transporte a un hermoso ambiente de Rockers americanos como lo hace la Softail Deluxe.
 
Navego con la imaginación por muchos de mis fetiches cinematográficos de adolescente, mientras aquí los mitos rebeldes de la pantalla juvenil eran los ‘Perros Callejeros’, yo me veía en ‘American Graffiti’, ‘Calles de Fuego’ o ‘Rebeldes’, dejadme que aspire a fondo el aroma que la Deluxe me trae de unos recuerdos en los que jamás soñé que montaría una moto como ésta.

Circular con ella es escuchar a las Chordettes cantar la canción ‘Lollipop’, famosa en mi generación por la peli ‘Cuenta Conmigo’, este tema resuena por todos los recovecos de mi desquiciado cerebro, sólo alterado por el sonido del 107” de Harley-Davidson, lo digo y lo repetiré hasta la saciedad, con la mierda de las restricciones sólo la gama Sportster se ha visto afectada gravemente, el resto de modelos que pasan por mis manos muestran una calidad de sonido que, sinceramente, no invita a que te la juegues con las autoridades, puedes mantener las colas de serie.
 
Comerte kilómetros con el 107” es un ejercicio muy fácil, se trata de un motor elástico hasta el estupor, el nuevo V-Twin monta dos bujías y cuatro válvulas por cilindro para una absoluta optimización de cada chispa y explosión, si sus predecesores eran lineales y elásticos, el 107” es todavía más poderoso pero logrando ser más suave, aunque suave no es la palabra que más me gusta, porque tiene un tacto fino, sí, pero se le nota perfectamente el toque de una Harley. Es un motor acorde con la Deluxe, no tendría sentido, ni quedaría equilibrado, montar el 114” de la Fat Bob que es un motor más bruto, más tosco, el apropiado para una motocicleta que ha mutado a una especie de Muscle Bike, como es la actual Fat Bob.


El 107” entrega la potencia de una manera muy lineal, sin patadas, sin collejas, perdonándote mucho y a cambio dándote todo, puedes llegar a vela o salir haciendo rueda desde tu imaginario parking del café del pueblo de Wisconsin donde el equipo de fútbol americano es el orgullo, paletos de otro país donde a pesar de todo matarías por vivir ese ambiente de antaño. “Corre rocker, corre”, decía Sabino Méndez, por cierto, libro que se vuelve a editar, pero los Rockers montaban motos distintas en Europa y Estados Unidos, mientras que en el viejo continente el Café Racer era la manera de vivir los hierros, en América la motos eran cromo, tamaño y par.

Con la Deluxe puedes correr y mucho, pero no irás a gusto a ciertas velocidades ilegales y no porque el Sheriff del condado venga a ponerte los grilletes, es más bien porque el viento te lo vas a comer sin concesiones, entre otras cosas porque el manillar es muy clásico, del tipo Pull Back, de manera que llevas los brazos bastante abiertos y puede incluso afectar un tanto a la aerodinámica, hasta llegar a presentarse en alguna ocasión cierto flaneo, no temas, no es un problema de la parte ciclo de la moto, son las fuerzas que inciden sobre ti, como cuando llevas ropa suelta montando cualquier tipo de motocicleta, acabas haciendo de bandera. Comprobé en la pantalla digital que a 120 km/h vas a sólo 2.700 rpm y a pesar de mis subidas y bajadas, mis ritmos rápidos y mis perrerías al motor, su consumo se movía en los 5 litros a los 100 kilómetros.
 
Miras la moto y rezuma belleza por cada centímetro cromado que tiene, la banda blanca de las ruedas, las llantas de radios, esos llamativos faros que acompañan al principal y que antiguamente se encendían mediante un interruptor en la zona de la horquilla, ahora se pueden activar desde la piña, pero ojo, no es legal circular con ellos encendidos; iluminan una barbaridad y es que en la actual Deluxe son de tecnología LED. Más chulo que un gallo de corral piensas en recoger a tu pareja, vivir juntos una fábula de rock´n´roll... pues quítatelo de la cabeza, la Deluxe viene con un solo asiento y además no viene preparada para poner algún tipo de anexo para llevar paquete, no trae estriberas para el acompañante y no es legal llevar a nadie porque sólo está homologada para uno.

Tras el chasco de no poder llevar a tu pareja no queda más que disfrutar de la Deluxe en solitario, más allá de tu faceta hedonista, tu pareja en la búsqueda del placer será la propia moto, ella cubierta de cromo desafía el momento en el que la moda es llegar al mate huyendo de todo tipo de cromados y siendo todas las motos una sucesión de Café Racers, creándose la paradoja de que lo más clásico es lo más rompedor, la Deluxe ha pasado de ser el prototipo de moto de custom de ensueño a ser la rebelde. Este modelo es como ser Chuck Berry y tener que aguantar que digan que los Beatles son los inventores del Rock.
 
Curveando con ella no hago más que pensar cómo ha cambiado el cuento en Harley, las suspensiones son efectivas, confortables, regladas con esmero y con un resultado final que convierte el firme en un condicionante mucho menor que hace años, además trae como resultado una menor fatiga, cabe destacar en este apartado el amortiguador ‘invisible’ de la gama Softail, otro de los elementos de nueva factura y que se ha reposicionado ligeramente, de manera que si levantas el asiento lo puedes ver perfectamente, ello ha traído consigo una nueva reubicación del depósito de aceite, ya no está a la vista, el que ves cromado es de mentira, pero esa era una imagen que no se podía perder.
 
Si la suspensión está bien y borra por completo tiempos pasados, la frenada completa el poema, otro de los grandes logros de Harley-Davidson de los últimos años, en ambos casos se trata de una puesta al día y una modernidad llevada a cabo con gran acierto, uno piensa que ya puestos ¿para cuándo un control de tracción?, más allá de que a los puristas les pueda chirriar, se trata de meter en el elevado precio un paquete de seguridad más completo.

Lo que menos me ha gustado es el elemento que precisamente menos ha evolucionado con el paso del tiempo, la caja de transmisión, las seis marchas entran con seguridad, con ese saborcillo contundente y un tanto tosco tan de Harley, pero quizás se queda atrás en el conjunto cuando tienes una parte ciclo tan eficaz, por otra parte, no recuerdo un modelo de Harley-Davidson en el que me costara tanto meter el punto muerto. Por cierto, llama la atención que en la Deluxe no se monte el sistema de palancas de cambio de marchas punta-tacón. En realidad no es la caja de transmisión lo que menos me ha gustado, lo que más me chirría es que la matrícula sea un enorme cartelón hacía arriba, en este país parece que tenemos que llevar los vehículos como si estuviéramos en la época de las películas de Alfredo Landa, es como si llevaras una valla publicitaria, con lo rematado que quedaría poder montar una placa más discreta y preferiblemente hacia abajo.
 
Sólo es un pequeño detalle que no evita que me sienta como un Rocker que se junta con sus amigos en el bar, beber unas cervezas mientras suena música en la Juke Box y buscar la atención de Peggy Sue... madre mía, antes creía que era así, ahora creo que soy un friky.

El precio de la Softail Deluxe 2018 Vivid Black es de 23.100€, mientras que la Color asciende a 23.350€ y si elegimos dos tonos sale por 23.850€.
 
José Ángel – www.super7moto.com
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