Martes, 22 de junio de 2021
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Audi Driving Experience 2021

Audi Driving Experience 2021
Audi Driving Experience 2021

El Audi RS e-tron GT es el protagonista de los cursos de conducción Audi esta temporada en la modalidad de Coches Deportivos.
Miguel Quintana / Actualizado 9 junio 2021
Durante el mes de mayo, los reputados cursos de conducción Audi Driving Experience han regresado a los circuitos del Jarama (Madrid) y Montmeló (Barcelona). En septiembre tendrán lugar los cursos Performance en el de Ascari (Málaga) y en octubre se pondrán a disposición de los aficionados los cursos Progresive en el circuito de los Arcos (Navarra).
 
Hemos tenido la suerte de asistir, en la modalidad de Coches Deportivos (Sportscar), la más prestacional del curso, al del circuito del Jarama. En esta ocasión se ha elevado su nivel respecto a ediciones de años anteriores ya que las diferentes pruebas del curso se realizaron al volante de los coches más deportivos de la marca: el Audi R8 Coupé V10 y el nuevo RS e-tron GT.
 
Estamos seguros de que, al término del curso, hemos mejorado nuestras habilidades de pilotaje, practicando el arte de la anticipación y técnicas para controlar un vehículo de altas prestaciones. Dosificar la frenada, controlar la trayectoria ante un imprevisto, seleccionar la mejor trazada en el circuito sin perjudicar la adherencia de los neumáticos son enseñanzas impartidas por los profesionales de la escuela Audi, tanto en clases teóricas como prácticas en la pista.
 
Si el R8 Coupé V10 Performance, de 620 CV de potencia, impresiona por su aspecto poderoso, ponerse al volante del modelo de Audi situado en la cima de la ingeniería eléctrica, con 646 CV y capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 3,3 segundos, insuflaba adrenalina en las venas de los participantes.
 
Perfectamente alineados calentando motores, ocho relucientes Audi R8 V10 de 620 CV esperan frente a la línea de boxes mientras el director del curso nos imparte una charla teórica sobre cómo debe ser la postura al volante, las trazadas ideales en curvas y la máxima de que el piloto más rápido no es el que entra más deprisa en una curva, sino el que sale de ella a mayor velocidad.
 
Pasamos a la primera lección práctica: una maniobra de esquiva a 120 km/h sin tocar los conos que delimitan el carril pilotando el R8 V10. El instructor insiste en que debemos acelerar a fondo y, en el lugar indicado, frenar con todas las fuerzas mientras esquivamos el obstáculo, exprimiendo así todos los sistemas de seguridad del vehículo. Tras repetirla varias veces, acabamos dominando la técnica. Seguro que, si todos los conductores tuvieran la misma experiencia, se evitarían muchos accidentes al encontrar un obstáculo imprevisto en su carril.
 
Le sigue una eliminatoria en la que dos e-tron parados en la recta han de acelerar a fondo, a una señal del comisario, y parar 400 metros después dentro de un cuadrado delimitado por conos, sin pasarse ni quedar antes. El que se detiene primero, siempre dentro de los cuatro conos, elimina al rival. La aceleración es instantánea, sin que acuse agotamiento de las baterías por las pruebas sucesivas, pero hilando fino, hemos de habituarnos al diferente tacto de frenada del eléctrico: pesa 750 kilos más que el R8 y se notan.
 
Lo más emocionante viene después. En grupos de tres coches, persiguiendo al coche guía del instructor que nos habla por radio, ensayamos las trazadas correctas de cada curva del circuito, quien insiste en la necesidad de “mirar lejos” para poder visualizar el punto ideal de cada frenada, vértice y salida. Experimentamos las sensaciones ofrecidas por los dos modelos, primero en el R8 V10 y luego en el e-tron, con el propósito de comparar y experimentar en persona los placeres de la deportividad eléctrica.
 
Cada vez a mayor ritmo, las vueltas al circuito completan una experiencia inolvidable. El modelo eléctrico precisa de más espacio para frenar, pero se compensa por la aceleración instantánea, muy dosificable, en el centro de la curva. 
 
El nivel de concentración exigido para mantener esas altas velocidades vuelta tras vuelta, frenando, trazando y acelerando a fondo en cada sitio correcto, sin cometer fallos, es altísimo. Tanto que, al terminar, bajamos del coche fatigados y buscando un refresco.
 
Los cursos Sportscar tienen un precio de 550 € para los clientes de Audi, y de 650 para el resto. Los de la modalidad Performance son de 340 y 420 €, respectivamente. En el caso de los Progressive oscilan entre los 200 € para los clientes y 240 para los demás.
 
Toda la información relativa a los cursos, con fechas, horarios, turnos y precios está disponible para consultar en la web de Audi Driving Experience, con la posibilidad de hacer reservas online.
 
J.M.Quintanawww.vidapremium.com